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29 marzo de 2017

Categoría Convivimos

Eleonora Wexler en Convivimos

“Cuando trabajo, le pongo todo el corazón”

Tiene más de 30 años de profesión, y está más vigente que nunca. Experta en el arte de combinar prestigio y popularidad, se presenta en cine, televisión y teatro. En una charla franca y distendida, asegura que, en la maternidad, está ahora su verdadero aprendizaje.

Por Victoria Dorin – Fotos Patricio Pérez

Nació frente a la cámara. Y se nota. Sabe exactamente cómo ubicarse para que la luz la favorezca, entrega su mejor perfil y sonríe lo justo y necesario para que, pese al calor de la tarde, la sesión de fotos resulte todo un éxito. Su recorrido y experiencia no son en vano: Eleonora Wexler debutó a los ocho años en la obra de teatro Annie y nunca paró. Se podría decir que pasó más tiempo arriba de un escenario que en cualquier otro lado. Sin embargo, mientras que en cualquier otra labor el tiempo podría ser sinónimo de hastío, en su caso aún es descubrimiento y prestigio.

“Este año no tenía ganas de hacer una tira diaria. Pero me entusiasmé mucho cuando me ofrecieron hacer Amar después de amar, porque, si bien la historia me atrapó, quería probar qué pasa con una ficción contada en 70 capítulos, con una historia que no se diluye, algo que suele pasar cuando una novela se estira y pierde fuerza. Es maravilloso que en televisión se experimenten nuevos formatos”, explica la actriz.

A los 43 años -recién cumplidos- se ganó un lugar en el espectáculo, que combina con popularidad y reputación: alcanza con escribir en Google su nombre para que en Wikipedia aparezca un currículum que combina teatro, cine y televisión.

Con todo el camino recorrido, ¿la actuación te sigue haciendo cosquillas en la panza?

La profesión ocupa un lugar muy importante en mi vida. En mi universo están mi hija, mi familia, mis amigos y mi profesión, porque es lo que hago y soy una apasionada. Cuando trabajo, le pongo todo el corazón, no sé hacerlo de otra manera. Y, si no me siento cómoda o hay algo que no me gusta, me voy, no puedo estar. Después de tantos años de trabajo, muchas veces me encuentro con piedras en el camino, con manejos que no me gustan o cosas que veo injustas, pero siempre pesa más en la balanzal a pasión por el trabajo.

¿Y, si no te sentís cómoda en un proyecto, cómo reaccionás?

Se me hace muy difícil. ¿Sabés? Tengo que trabajar mucho conmigo misma. Es un diálogo interno en el que intento dejar pasar cosas y focalizarme en lo que tengo que hacer, es una de las estrategias que pongo en práctica. “Esta vez no vino bien, esta vez vino diferente”, me digo a mi misma. Este recurso lo aprendí con el tiempo…

¿Alguna vez estuviste en crisis con la actuación o con el medio?

Si, un montón de veces… muchas veces me pregunto por qué no me puse firme con tal o cual cosa y me enojo conmigo misma o con el entorno y digo “chau, dejo todo”. Pero después vuelvo a terapia, lo trabajo, le doy vueltas al asunto y termino siempre eligiendo este camino que me da felicidad y me trae muchas satisfacciones. La realidad es que, en este momento, me siento muy privilegiada porque puedo elegir, pero no siempre se puede. Por eso, este es un momento de mucho agradecimiento.

¿Cuál creés que es el secreto de tu éxito, de estar siempre vigente?

No sé desde el afuera, pero, desde este lugar, sé que le pongo mucha entrega a lo que hago. Cuando estoy en un proyecto, dejo todo. Por eso no puedo estar haciendo muchas cosas al mismo tiempo, porque no me da la cabeza. Y también me parece clave la confianza: por lo general, soy muy confiada en el equipo, que me sostiene y contiene.

¿Te da miedo que no te llamen, no tener trabajo?

Sí, claro, porque nuestra profesión es un sube y baja, y siempre pienso en qué otra cosa hacer. No puedo vivir pensando que, como siempre tuve trabajo, va a ser siempre así. Es sano dedicar tiempo a otras cosas que me apasionan, como el tema del proteccionismo de los perros. Siempre he ido a los refugios a colaborar y en el barrio me vienen a buscar para encontrarles hogar a los perritos que aparecen. Me da mucha satisfacción dedicarme a los animalitos, eso es algo que me apasiona.

¿De dónde nace tu amor por los animales?

Mi mamá siempre fue bichera y también lo es mi hija. Tengo tres perros y el año pasado falleció mi gata Afrodita, con 23 años.

¡Era más grande que tu hija!

Si, toda una vida juntas. La rescaté del viejo Canal 9.

¿Hay algo que te haya quitado esta profesión?

Creo que perdí mucho en la niñez, no ser anónima, por ejemplo. Quizás me crié en un mundo más adulto y mis decisiones en la adolescencia tenían que ver más con una mente adulta que adolescente. Pero esas fueron elecciones que tienen que ver con algo que viví. Yo hoy veo a mi hija y ella no perdió su niñez, ella vivió a pleno toda su infancia. Recién ahora, que tiene 12 años, está en esa transición de nena a mujer.

¿Y cómo es ser mamá de una adolescente?

Con miedos… por momentos me siento una mamá libre y, por momentos, nada que ver. Yo a la edad de ella iba sola en colectivo al club a hacer gimnasia; viajaba desde Parque Patricios a Plaza Italia y mi papá me iba a buscar a las cinco horas. ¿Cómo sabía él que yo había llegado bien? ¡No lo sabía! Pero no era una preocupación porque era otra época. Con mi hija ni se me ocurre, de hecho tiene un teléfono para avisarme cuando sale del colegio y llega a equitación, que es a media cuadra de la escuela.

¿Qué es lo más difícil?

Poner límites es muy difícil en este momento… ¡Ahora entiendo mucho más a mi mamá y a mi papá! Puedo decir a favor que es una nena sana y tiene sentimientos re lindos. Es sumamente generosa y tiene un hermoso corazón. Tiene algo que es muy genuino, no es enroscada. Pero se pelea conmigo y yo me angustio… Ahí es donde tengo que aprender, en esto de ser mamá y más en esta edad, que está empezando esta etapa tan difícil como es la adolescencia. Está con las crisis propias de este momento y son tantos los frentes a tener en cuenta: los cambios en el cuerpo, los amigos, el entorno, el acceso a Internet y las redes sociales, qué le das y qué no le das.

¿Y cómo manejás cada uno de esos frentes?

Bueno, ahí estoy. Diciendo hasta acá sí y hasta acá no. Es un gran, gran aprendizaje para mí también. Siento que, en este momento, es lo que me cuesta más. Y también me interesa que conozca las diferentes realidades sociales. Entonces va a visitar a mis viejos en Parque Patricios, viaja en colectivo, en subte. Vamos a ver espectáculos por Avenida Corrientes, que es otro palo.

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