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1 junio de 2016

Categoría Convivimos

Problemas de memoria

Problema de memoria

Por Dra. Teresa Torralva

Directora del Departamento de
Neuropsicología del Instituto de Neurología
Cognitiva – INECO. www.ineco.org.ar

La expectativa de vida ha ido aumentando de forma impactante, debido, entre otras razones, al envejecimiento de poblaciones de grandes nacimientos y la mayor supervivencia de los ancianos por  mejoras en las condiciones de salud.

De esta forma, emergen con contundencia las enfermedades degenerativas y el consiguiente miedo a padecerlas, así como una creciente preocupación por lograr un funcionamiento óptimo -físico, mental y emocional- en las etapas más avanzadas de la vida.

La memoria que implica la adquisición y el almacenamiento de nueva información -memoria más reciente- puede verse afectada a medida que envejecemos. Mucho menos frecuente es que se afecte la memoria remota, es decir, la capacidad de recordar cosas que vivimos hace mucho tiempo. De igual forma, la memoria procedural, la que necesitamos para la realización de actos motores aprendidos y automatizados, como manejar, suele ser resistente al deterioro. Tampoco suele perderse la memoria semántica, relacionada con los conocimientos generales, como puede ser recordar cuál es la capital de Francia.

Cierto grado de dificultades en la memoria reciente es normal. Pero no toda pérdida de memoria lo es, y, muchas veces, se transforma en una señal. Hay dos signos a tener en cuenta para saber si estamos o no frente a un problema más serio:

1) Cuando  los problemas comienzan a afectar la vida diaria de la persona que los sufre.

2) Cuando tienden a ser progresivos, avanzan, se exacerban.

Frente a este panorama, el consejo es: CONSULTE a un especialista.

¿Qué es normal y qué no ?

En las personas que no presentan un proceso patológico, los olvidos suelen abarcar detalles de poca importancia, pero no la totalidad de los eventos. Cuando los problemas de memoria no son serios, los pacientes suelen ser conscientes de esto.

Por el contrario, cuando niegan sus dificultades, probablemente estemos frente a trastornos más serios. Estas dificultades pueden estar acompañadas de episodios de desorientación temporal o espacial.

¿Es posible reducir los problemas?

Definitivamente sí. La ejercitación mental puede ayudar a reducir el decaimiento de las funciones intelectuales.
Existen factores que protegen o retardan los trastornos cognitivos: Mantener una buena salud física: con gimnasia aeróbica periódica y una buena dieta rica en frutas y verduras, evitando grasas, fritos y excesos de sal.

Mantener una buena salud emocional: con tiempo para las actividades de ocio y relajación y buscando ayuda profesional cuando se lo necesita.

Ejercitación cognitiva: un estudio de Ball y colaboradores (2002) sugiere que, con sólo 10 sesiones de entrenamiento cognitivo, pueden observarse mejorías significativas equivalentes al deterioro típico presentado en un periodo de 7-14 años.

Los Programas de Entrenamiento Cognitivo tienen como objetivo principal instalar el concepto de que el  ejercicio mental permite mantener la mente en forma.

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¿Cómo ejercitás tu mente?

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